USO respalda la postura de la CES y la CSI en su denuncia contra las presiones de Trump sobre el territorio autónomo de Groenlandia
El movimiento sindical europeo, y muy especialmente el nórdico, ha sido claro y contundente sobre Groenlandia. Ante las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que vuelven a plantear la posibilidad de apropiarse de Groenlandia o condicionar su futuro mediante amenazas políticas y económicas, los sindicatos alzamos la voz en defensa de los derechos fundamentales del pueblo groenlandés.
La Confederación Europea de Sindicatos (CES-ETUC) y la Confederación Sindical Internacional (CSI-ITUC) han expresado su plena solidaridad con Dinamarca y con el pueblo de Groenlandia, denunciando unas presiones que vulneran el derecho internacional y suponen una forma inaceptable de coacción sobre una población que ha expresado de manera clara y reiterada su voluntad de decidir libremente su propio futuro.
Desde USO, compartimos y reforzamos este posicionamiento. La historia del movimiento sindical nos recuerda que no puede haber derechos laborales sin derechos humanos; ni justicia social sin respeto a la autodeterminación de los pueblos, a su soberanía territorial y a su derecho a vivir sin amenazas ni injerencias externas.
Los groenlandeses quieren seguir siéndolo
El movimiento sindical nórdico ha subrayado que Groenlandia es una parte inseparable de la comunidad nórdica y que su población tiene un derecho incuestionable a decidir su futuro sin presiones. Ningún otro Estado tiene legitimidad para interferir en ese proceso ni para utilizar la intimidación, la coerción o el chantaje económico y político como herramientas de presión. Estas prácticas son incompatibles con los valores democráticos, con el Derecho Internacional y con el respeto a la dignidad humana.
En este sentido, el presidente de la Confederación de Sindicatos de Groenlandia (SIK), Jess Berthelsen, ha señalado que la respuesta a la presión externa debe basarse en el refuerzo de la cooperación con Dinamarca. Siempre, desde una relación de igualdad y respeto mutuo, priorizando la seguridad del país y de su población.
La voluntad del pueblo groenlandés ha sido expresada de forma clara e inequívoca. Las movilizaciones masivas contra la injerencia externa y los datos de opinión pública muestran un compromiso firme con la autodeterminación, la democracia y la dignidad. Así, una amplia mayoría de la población rechaza cualquier intento de integración forzada en otro Estado y defiende decidir su futuro sin imposiciones.
Respeto a la soberanía de Groenlandia
Este posicionamiento ha sido respaldado también por las instituciones europeas. El Parlamento Europeo ha condenado las amenazas y presiones de la Administración Trump. Bruselas le ha recordado que el futuro de Groenlandia solo puede ser decidido por su pueblo y por sus instituciones democráticas, de conformidad con el Derecho Internacional.
Como organización sindical comprometida con la solidaridad internacional, desde USO exigimos:
- El respeto absoluto del derecho de autodeterminación y de la soberanía del pueblo de Groenlandia.
- El cese inmediato de cualquier amenaza política, militar o económica que vulnere sus derechos fundamentales.
- La defensa del control democrático de sus recursos naturales, en beneficio de la población y no de intereses geopolíticos externos.
- Un compromiso firme de la comunidad internacional con la paz, la cooperación, el respeto entre los pueblos y respeto al derecho internacional
La amenaza de los aranceles
USO rechaza cualquier discurso o acción que pretenda convertir a Groenlandia en un objeto de negociación entre grandes potencias. Como sindicato europeo, no entenderíamos que la UE cediera en su apoyo a Groenlandia por el recurrente chantaje de los aranceles. Es más, creemos que es el momento de que Europa se plante y sea firme en la defensa de su población, también de la que tiene un estatus particular, como la groenlandesa, y a que apueste por el futuro de las empresas europeas y sus trabajadores.
Los derechos de los pueblos, al igual que los derechos laborales, no son mercancía ni moneda de cambio. Desde el movimiento sindical, seguiremos defendiendo la libertad, la dignidad y la capacidad de decisión de quienes quieren construir su futuro sin coacciones.
























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